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A pesar del coronavirus, miles de devotos Hindúes se bañan en el río Ganges, en la India.

En medio de la multiplicación de casos de coronavirus en India, decenas de miles de devotos hindúes acudieron en masa a Haridwar, en el norte del país, para el baño ritual en el río Ganges.

Cientos de miles de peregrinos indios y procesiones de sadhus, los conocidos ascetas hindúes, acudieron el jueves a bañarse en el sagrado río Ganges con motivo de una importante celebración, a pesar de que la amenaza de covid-19 sigue siendo elevada en India.

Esto acontece en el marco del festival “Kumbhamela”. Este es un peregrinaje que se realiza cuatro veces cada doce años, y tiene lugar, por turno, cuatro espacios santos: Prayag, Haridwar, Ujjain y Nasik.

Su paso por Haridwar se corresponde con el segundo baño real del peregrinaje.

Los devotos acuden al ritual arriesgándose a disparar más los contagios del COVID-19. La India es el segundo país en el mundo más afectado por el virus.

Las autoridades de Haridwar, en el estado de Uttarakhand (norte), esperan a 2,5 millones de personas para el Maha Shivratri, un día de baño en las aguas sagradas del Ganges para los hindúes, durante las festividades del Kumbh Mela, que comenzó el 13 de febrero y dura 48 días.

Cientos de miles de hombres, mujeres y niños se agolpan, antes del amanecer, a lo largo de kilómetros de orilla para darse un breve chapuzón en las aguas bravas, cantar canciones y esparcir flores en el río como ofrenda.

Más tarde, el centro de atención son las procesiones de cientos de sadhus, ascetas con el cuerpo cubierto solo de ceniza y largas rastas, hacia las aguas del Ganges. Luego llega la inmersión en el río, el punto culminante del festival.

Según los hindúes, el baño en el río sagrado purifica los pecados y ofrece la salvación.

Según la mitología hindú, los dioses y los demonios entraron en guerra por un jarro sagrado, el Kumbh, que contenía un elixir de la inmortalidad.

La última peregrinación, celebrada en 2019 en Prayagraj, la antigua Allahabad, en el sur de Uttarakhand, acogió a 55 millones de personas en 48 días.

Debido a la pandemia, el gobierno redujo el tamaño del Kumbh Mela de este año, para el que teóricamente se requieren test de covid negativos.

A través de los altavoces de Haridwar, las autoridades de la ciudad recuerdan que hay que llevar mascarillas y mantener la distancia física en todo momento, mientras cientos de voluntarios rocían a los peregrinos con desinfectantes.

Las infecciones por coronavirus han disminuido considerablemente en los últimos meses y la vida tiende a volver a la normalidad en este vasto país de 1.300 millones de habitantes, pero durante el festival, casi no se ven mascarillas.

“No hay ningún miedo a la pandemia y la gente se mueve libremente. India ya ha vencido a la enfermedad y no hay razón para preocuparse”, dijo a la AFP Nitesh Kumar, un peregrino de 31 años.

“Llevo años esperando este día, pero debido a la pandemia, pensé que se cancelaría. Pero nuestra fe es más fuerte que la pandemia”, dijo otro devoto hindú llamado Rishab.

India ha registrado más de 11 millones de casos de covid-19, el segundo país más infectado del mundo, con más de 160.000 muertes.

El jueves hubo casi 23.000 nuevas infecciones en el país, un fuerte descenso respecto al pico de casi 100.000 nuevos casos diarios de septiembre. Sin embargo se trata del doble de casos en comparación con enero.

Las infecciones vuelven a aumentar en varias regiones a causa de una cierta relajación, sobre todo en el estado occidental de Maharashtra y su capital, Bombay, donde se han vuelto a imponer restricciones.

(AFP)

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